Reconstrucción de la película de Sergei Eisenstein ¡Que viva México!

El director y productor Lutz Becker, junto con el productor Félix von Moreau están trabajando juntamente en la reconstrucción y restauración de la obra de arte inconclusa, la película de Sergei Eisenstein ¡Que viva México!.

Los derechos del título de esta película y todos los materiales filmados por Sergei Eisenstein, pertenecen a los herederos del escritor Upton Sinclair, quien junto con su esposa Mary Craig financiaron el proyecto entre 1930 y 1932. Los herederos representados por la firma de abogados McIntosh and Otis Inc. de Nueva York, han cedido los derechos exclusivos a Lutz Becker y Felix von Moreau de Mexican Picture Parnership Ltd. para permitirles realizar una reconstrucción fidedigna de la mencionada obra de Eisenstein: ¡Que viva México!.

Para realizar este trabajo serán utilizados los últimos adelantos de la tecnología digital. Una vez terminada la película será presentada como uno de los grandes trabajos pioneros del cine mundial. Debido al prestigio del proyecto, a la calidad artística y técnica de la reconstrucción y al éxito que se alcanzará con el proceso de restauración digital, este proyecto va a sentar un nuevo precedente para la producción de películas digitales basadas en fuentes de archivo.

¡Que viva México! es un hito en el desarrollo artístico de Eisenstein y un punto crucial en la evolución del arte cinematográfico. Esta película fue un homenaje a México. Ningún otro país en el mundo ha tenido el privilegio de ser descripto con una comprensión tan profunda como lo ha sido México por Eisenstein. Este, más que ningún otro material fílmico, merece ser desempolvado de los archivos y ser apreciado por una nueva generación.

LA HISTORIA

Concebida como un gigantesco mural animado de la vida mexicana, la película es un asombroso retrato de la interacción dramática entre las antiguas civilizaciones indígenas con su rica mitología, el México de la conquista española y dentro de la amalgama de todo ese pasado histórico, la modernización del siglo XX impulsada en el pueblo mexicano por la Revolución.

¡Que viva México!, como Eisenstein lo había planeado, consistía en seis episodios interrelacionados. La relación entre ellos no es estrictamente narrativa pero esta basada en una asociación poética de ideas y conceptos visuales que hubieran estado unidos por un montaje épico.

La escenas se filmaron libremente durante los viajes de Eisenstein a través de México. Hay apacibles escena pastorales a la sombra de las antiguas pirámides; representaciones del sacrificio pascual; escenas de la celebración del Día de los Muertos, grandes momentos de ironía yuxtapuestos con anhelos de vida y ansias de emancipación social mostradas en las escenas de un levantamiento en una hacienda del México central.

El lenguaje fílmico de Eisenstein combina una descripción monumental de la vida de México con la fuerza de un drama histórico. Esta visión tan inspirada, fue fotografiada por uno de los grandes camarógrafos de su tiempo, Eduard Tissé.